Parece mentira, pero no hace tanto iba al colegio tan tranquilo, pensando solo en qué iba a hacer con mis amigos o qué pasaría en el recreo. Ahora, en cambio, estoy a menos de quince días de terminar y todo se siente distinto. Se hace raro pensar que ya no vamos a volver a estar en esas clases, con los de siempre, y que a algunos igual ni los vuelves a ver. Por eso creo que estos últimos días hay que aprovecharlos bien y quedarse con todo lo bueno que podamos.
Durante todos estos años he vivido momentos que no se me van a olvidar. Los partidos de fútbol en el recreo, por ejemplo, siempre me han encantado. También esas clases en las que no había muchas preocupaciones y lo importante era pasarlo bien. Pero si tengo que elegir un recuerdo, me quedo con las convivencias de 3 de la ESO, fueron las mas divertidas sin duda.
Sinceramente, no borraría nada de esta etapa. También he tenido momentos malos, como cuando suspendes un examen importante o haces algo mal delante de todos y pasas vergüenza. Pero al final, de eso también se aprende. Esas cosas te ayudan a mejorar y a darte cuenta de cómo actuar la próxima vez. Así que me quedo con todo, lo bueno y lo malo, porque todo forma parte de lo que soy ahora.
En resumen, cuando empecé en el colegio era un crío que solo quería pasarlo bien y aprender, y ahora estoy a punto de cerrar esta etapa siendo alguien mucho más formado. Se acaba una parte importante, pero me llevo un montón de recuerdos y experiencias que seguro me van a servir más adelante.
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