Infancia feliz
Personalmente, tengo claro que prefiero mil veces haber tenido una infancia tranquila y plácida, aunque eso me condene a ser un creador mediocre para el resto de mi vida. Existe una idea muy extendida y algo peligrosa de que para ser un gran artista, un compositor brillante o un escritor de éxito, es obligatorio haber pasado por un calvario o tener un pasado oscuro. Parece que la sociedad nos vende que el dolor es el único motor real de la creatividad, pero yo creo que es al revés: los traumas que arrastras desde pequeño te acaban pasando factura en el futuro de formas muy complejas, afectando a tu salud mental, a tus valores y a la manera en que comprendes tus propias ideas.
Yo sí creo que existe el "arte atormentado", pero que una obra sea buena depende totalmente de la capacidad de la persona, no de su nivel de sufrimiento. Si alguien ha tenido una vida llena de hechos traumáticos pero no se le da bien escribir o crear, no llegará a ser famoso ni su dolor le servirá de nada en su carrera; simplemente será una persona que sufre. Por eso, no hay ninguna necesidad de obsesionarse con ser "el mejor" ni de alcanzar una genialidad absoluta si el precio es vivir con angustia constante. Está perfectamente bien no ser un creador magnífico si a cambio tienes una base serena y equilibrada.
Al final, la felicidad de una persona no depende de si es un artista de éxito o un creador mediocre, sino de la paz que tenga consigo mismo y de cómo construya sus vínculos con los demás. La calidad de vida se mide por lo que haces con tu existencia día a día y por el respeto y cariño que recibes a cambio de lo que das a la gente que te rodea. Si tienes una infancia equilibrada, ganas una estabilidad que ninguna fama o talento excepcional puede compensar. Prefiero ser una persona normal, con una vida tranquila y relaciones sanas, que un genio consumido por traumas que, al final del día, le impiden disfrutar de lo que ha logrado.
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