Influencia

Creo que este debate tiene muchos más matices de los que solemos ver en redes sociales. Por un lado, entiendo perfectamente a quienes, como Unai Simón, prefieren separar el deporte de la política para evitar polémicas y centrarse en su trabajo. Es una postura lógica y respetable en un mundo donde cualquier palabra se saca de contexto. Sin embargo, me parece un error pretender que otros deportistas, como Mbappé no den su opinión o no se expresen.

Al final, por mucha fama que tengan, no dejan de ser ciudadanos a los que les afectan las mismas decisiones que a todos los demás. Que alguien con esa repercusión decida usar su voz para animar a la gente joven a informarse o a participar en la sociedad me parece muy bien. No lo veo como un intento de imponer una ideología, sino como una forma de usar su altavoz para algo más que marcar goles.

Lo que marca la diferencia es el cómo y el cuándo. Se trata de que no tengan miedo a defender valores básicos o derechos humanos cuando la situación lo requiere. El silencio también comunica, y a veces, quedarse de brazos cruzados ante problemas graves puede interpretarse como indiferencia.

En definitiva, valoro mucho más a un deportista que habla con naturalidad que a uno que evita cualquier tema social por miedo a las críticas. Si tienes la capacidad de influir positivamente en millones de personas, lo mejor es dar un paso al frente y demostrar que el compromiso con la sociedad está por encima de cualquier profesión.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tautograma con la m

¿Voluntad o dinero?

Tautograma