Reseña

Sinceramente, el tema de las valoraciones en internet me crea un conflicto interno bastante grande. Por una parte, siento que tengo la responsabilidad de decir la verdad para que las cosas mejoren. Es verdad que todos podemos tener un mal día y estar más bordes de lo normal, y eso explica que alguien esté seco, pero para nada lo justifica. Al final, todos tenemos nuestros problemas y no por eso vamos pagándolo con los demás, lo lógico es tratar a la gente como te gustaría que te trataran a ti.

Eso sí, creo que hay que saber distinguir niveles. Si alguien está un poco más serio o despistado, puedo pasarlo por alto porque entiendo que somos humanos y yo también he estado así mil veces sin darme cuenta. Pero si hay una falta de respeto real, ahí sí que me planteo poner la reseña. No es lo mismo un error por cansancio que una mala educación directa.

El pensar en las consecuencias también me frena, porque hoy en día una mala crítica tiene mucha más repercusión de la que parece. Si mi queja es por algo puntual, no me gustaría que le costara el trabajo a nadie. Pero si todos somos honestos y coincidimos en que esa persona trata mal a todo el mundo, lo más justo es que no esté ahí. No se trata de ser mala persona, sino de ser realistas, si no sabes respetar y el mal trato es tu costumbre, lo justo es dejar el sitio a alguien que sí valore la atención al público.

Además, dar una buena nota cuando no se debe me parece un error, porque al final engañas a la empresa y a la gente que vendrá después. Ser empática no significa tener que aguantar que nos hablen mal o nos ignoren. Si alguien se esfuerza en su día a día, lo normal es esperar ese mismo respeto de vuelta. No podemos normalizar que la mala educación sea parte del servicio solo por miedo a las consecuencias. 

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