Voz y política

 

Voz y política


Sinceramente, el choque entre Mbappé y Unai Simón me hace cuestionar cuál es el verdadero papel de un deportista de élite hoy en día. Por un lado, entiendo perfectamente a Kylian; cuando tienes millones de jóvenes pendientes de cada palabra tuya, quedarte callado ante lo que consideras una amenaza para la convivencia puede parecer casi una negligencia. 

Al final, son ciudadanos antes que futbolistas y tienen el mismo derecho que cualquiera a defender sus valores, especialmente cuando sienten que su país se juega mucho. Sin embargo, la postura de Unai Simón también me parece muy honesta y necesaria. Hay algo de sensatez en admitir que, por ser un profesional del balón, uno no tiene por qué ser un experto en política ni usar su fama para condicionar el voto de los demás. 

A veces, el exceso de opiniones de celebridades solo contribuye a polarizar más un ambiente que ya de por sí está muy tenso. Me pregunto si no sería mejor que el fútbol siguiera siendo ese territorio neutral donde todos podamos convivir sin importar la ideología. 

En el fondo, creo que no hay una respuesta única: la libertad de Mbappé para hablar es tan respetable como el derecho de Simón a centrarse exclusivamente en su profesión. Lo ideal sería encontrar un equilibrio donde el deportista pueda ser un referente ético sin necesidad de convertirse en un actor político partidista.

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